25/03/2010
El Panel de Productos Dietéticos, Nutrición y Alergias de EFSA ha
establecido valores dietéticos de referencia para el consumo de
carbohidratos, fibra dietética, grasas y agua. Las recomendaciones de EFSA
sobre el consumo de nutrientes constituyen una buena base para el diseño de
políticas nutricionales, el establecimiento de objetivos de salud pública
relacionados con la dieta y el desarrollo de programas de información y
educación al consumidor sobre dietas saludables.
Se han publicado 5 opiniones científicas que han sido adoptadas por el panel
después de una consulta a los estados miembros, la comunidad científica y otros
sectores implicados. Gracias a esta consulta, EFSA ha contado con un
amplio abanico de puntos de vista para concluir su trabajo y facilitar unas
recomendaciones actualizadas, claras y comprensibles para su uso en la toma de
decisiones.
Los valores dietéticos de referencia indican, dependiendo de la edad y el
género, la cantidad de un nutriente que se necesita para el mantenimiento de
buena salud. La Comisión Europea solicitó a EFSA actualizar las recomendaciones
europeas existentes teniendo en cuenta los avances científicos y las
recomendaciones que se han realizado recientemente a nivel nacional e
internacional.
Las conclusiones del Panel son las siguientes:
- La ingesta total de carbohidratos, incluyendo los
carbohidratos de alimentos con alto contenido en almidón como la patata y
la pasta y los carbohidratos simples como el azúcar, debe encontrarse
entre el 45 y el 60 % del total de la energía consumida tanto para adultos como
para niños.
- En cuanto a los azúcares, hay evidencias claras de que el
consumo frecuente de comidas con alto contenido en azúcares aumenta el riesgo
de la caída de los dientes. También se ha establecido relación entre un alto
consumo de azúcar en refrescos azucarados y la ganancia de peso. No obstante,
el Panel no disponía de información suficiente para establecer niveles máximos
de consumo de azúcar. Esto es debido a que los posibles efectos sobre la salud
están relacionados fundamentalmente con patrones de consumo, el tipo de
productos consumidos y la frecuencia de su consumo, más que con el
consumo total de azúcar propiamente dicho. Esta evidencia sobre patrones de
consumo de productos de alto contenido en azúcar deberá tenerse en cuenta
cuando se realicen recomendaciones y se desarrollen a nivel nacional
Directrices dietéticas basadas en alimentos.
- Un consumo diario de 25 gramos de fibra dietética es adecuado
en adultos para el normal funcionamiento del intestino grueso. Además, la
evidencia muestra que en adultos hay otros beneficios asociados a un elevado
consumo de fibra dietética (ej: se reduce el riesgo de enfermedades de corazón,
diabetes tipo 2 y se facilita el control de peso).
- Con la información disponible, no se puede llegar a conclusiones claras
sobre el papel que juega el índice glucémico y la carga
glucémica en el mantenimiento del peso y la prevención de
enfermedades relacionadas con la dieta.
- El consumo de grasas debe encontrarse entre el 20 y el 35 %
del total de la energía consumida. Para bebes y niños pequeños existen
diferentes valores teniendo en cuenta sus necesidades específicas de
desarrollo.
- Hay suficientes pruebas científicas para afirmar que elevadas ingestas
de grasas saturadas y grasas trans provocan un incremento
de los niveles de colesterol en sangre que puede contribuir al desarrollo de
enfermedades de corazón. Los legisladores deben tener presente el beneficio de
limitar el consumo de grasas saturadas y grasas trans, reemplazándolas por el
de ácidos grasos mono y poliinsaturados, a la hora de realizar a nivel nacional
e internacional, recomendaciones nutricionales y desarrollar Directrices
dietéticas basadas en alimentos.
- Un consumo diario de 250 mg de ácidos grasos de cadena larga omega
3 en adultos reduce el riesgo de enfermedades cardíacas.
- Para el agua, se considera adecuado un consumo diario de
2 litros para mujeres y 2,5 litros para hombres.
El Panel también ha publicado otras dos opiniones, una estableciendo los
principios generales para establecer los valores de referencia dietéticos, y
otra aconsejando a los legisladores sobre cómo elaborar mensajes alimenticios a
partir de las recomendaciones nutricionales a través de Directrices dietéticas
basadas en alimentos (FBDGs). Las FBDGs pueden orientar a los consumidores
sobre qué comer y ayudarles a tomar decisiones dietéticas saludables.
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