La gripe aviar no se transmite por vía alimentaria08/03/2004
Como medida adicional, la UE ha cerrado las fronteras a las importaciones procedentes de las zonas asiáticas afectadas. La influenza aviar hiperpatógena (enfermedad conocida como “gripe del pollo”), y su extensión por el sudeste asiático ha despertado el interés de los medios de comunicación en las primeras semanas del presente año. El fallecimiento de al menos 22 personas (en Vietnam y Tailandia) y el sacrificio de varias decenas de millones de aves (sólo en Tailandia cerca de 30 millones) ha movilizado de manera urgente a instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).
En la Unión Europea, la Comisión ha adoptado las decisiones oportunas que sirven de referencia a las agencias de seguridad alimentarias. A pesar de la gravedad del problema, las autoridades insisten en la necesidad de abordar la cuestión con tranquilidad por la excepcionalidad de la transmisión del virus a los seres humanos. De especial relevancia es el hecho de que no existe ningún dato científico que demuestre que la enfermedad se puede difundir mediante la alimentación.
En España, la reacción de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA) ha sido inmediata. El objetivo: informar con detalle a la opinión pública para evitar alarmas innecesarias. Se ha precisado así que la “gripe del pollo” es una enfermedad de las aves bien conocida desde hace años en el ámbito de la sanidad animal. Resulta muy ocasional su transmisión al ser humano y, cuando se produce el proceso, éste ocurre por vía inhalatoria. “No hay ninguna evidencia científica –afirma la AESA– de que el contagio de las aves al ser humano se realice por vía alimentaria”.
La institución insiste en que “la gripe aviar es una enfermedad animal y que hasta el momento no se ha constatado otra vía de contagio a humanos que el contacto directo con animales vivos enfermos”.
Para evitar la extensión de la patología, las medidas propuestas por los organismos internacionales de Naciones Unidas, adoptadas por la Unión Europea y secundadas por sus Estados miembros, prohiben la exportación desde las zonas asiáticas afectadas, así como la importación en Europa, de aves vivas y de sus productos no procesados.
En concreto, el pasado 23 de enero, la UE prohibió las importaciones de carne fresca de aves de corral, avestruz, aves de caza de cría y aves de caza silvestre, productos cárnicos de las especies mencionadas, preparaciones a base de carne, así como huevos para consumo humano.
Con iniciativas de esta naturaleza –cierre cautelar de las fronteras a las importaciones– se interrumpe radicalmente la cadena epidemiológica de la enfermedad, generándose por añadidura un margen adicional de seguridad y evitando así la posibilidad de contagio de las aves domésticas y silvestres de Europa y, por tanto, de España.
En aras de mantener el control de la situación, la AESA está en permanente contacto con organizaciones de Naciones Unidas (OMS, FAO), instituciones de la Unión Europea y agencias alimentarias de diversos países.
Los expertos españoles opinan que nuestro país se encuentra bien preparado para enfrentar los acontecimientos. Se destaca, en este sentido, la red especializada de laboratorios de virología existente, en la que se estudian y analizan las muestras de los virus que están circulando.
También se subraya el hecho de que la red veterinaria de salud animal y el conjunto de epidemiólogos de las comunidades autónomas llevan ya mucho tiempo trabajando para prevenir con eficacia este tipo de riesgos.
Resulta importante señalar que en nuestro país la explotación avícola está más fragmentada y más controlada que en el este asiático donde hay, por un lado, enormes granjas, y por otro, pequeñas explotaciones en las que es más difícil controlar estas zootias.
Por otra parte, la Unión Europea decidió el pasado 24 de febrero suspender durante un mes la importación de aves de corral y huevos procedentes de Estados Unidos. Los casos detectados de gripe aviar se tratan, en cualquier caso, de tipos de virus distintos (H7 y H5N2) al que se extiende por Asia (H5N1).
Una enfermedad con 100 años de historia
Según la FAO, la gripe aviar se reconoció por primera vez hace más de cien años, durante un brote que hubo en Italia. Desde entonces, esta enfermedad se ha presentado en diferentes etapas en todas las regiones del mundo. Además, del brote actual que hay en Asia, ha habido epidemias recientes en Hong Kong, en 1997-1998 y 2003, y en los Países Bajos y en la República de Corea, en 2003.
Los virólogos veterinarios conocen perfectamente la patología, que tiene dos presentaciones, una leve y otra grave. La forma grave, que es la que está ocurriendo actualmente en Asia, corresponde al serotipo H5N1, un suptipo del virus de la gripe aviar que concretamente se detectó por primera vez en Sudáfrica hace algunos años, si bien esta forma agresiva no se presentó hasta el año 1997 en Hong Kong. En aquella ocasión, la situación pudo controlarse a partir de un sacrificio masivo de animales.